El Ministerio de Sanidad informó ayer de que en Melilla sólo un 33,43% de los mayores de 65 años (2.857) se vacunó en 2016 contra la gripe. Se trata de un porcentaje muy inferior a la media nacional, que registró un 55,51%. Aunque la autonomía con la cifra más baja del país es Ceuta (26,52%), seguida de nuestra ciudad.

Destacó que los grupos de riesgo, las personas a partir de los 65 años y el personal sanitario, deben vacunarse para prevenir la gripe, y aconsejó que lo hagan a partir de la tercera semana de este mes de octubre. A través de un comunicado, el ministerio subrayó que para afrontar esta temporada ya están disponibles cuatro millones de dosis de vacunas, con una composición distinta a la del año anterior.

“La vacunación es una de las medidas de salud pública más eficaces para prevenir la aparición de enfermedades e incluso la muerte en algunos casos”, aseguró.

En el caso de la gripe puede evitar la aparición de complicaciones causadas por el virus que provoca esta enfermedad respiratoria, frente a la que los antibióticos no resultan efectivos.

Pero hay otras medidas higiénicas a tener en cuenta para evitar la transmisión del virus, como taparse la boca al toser o al estornudar, preferiblemente con pañuelos desechables; lavarse con frecuencia las manos, sobre todo después de haber tosido o estornudado; y procurar no reutilizar los pañuelos empleados. Estas medidas son fundamentales porque esta enfermedad se transmite por el aire al toser y estornudar.

Los síntomas

Los principales síntomas son fiebre de hasta 39 grados, escalofríos, dolor de cabeza, musculares, estornudos, tos intensa y persistente, rinorrea, lagrimeo y faringitis leve. Pueden confundirse con los de otras patologías respiratorias, como el catarro común, por lo que se recomienda consultar al médico de Atención Primaria o al pediatra. Tiene una evolución de cinco a siete días, aunque algunos de los síntomas suelen durar entre dos y tres semanas.

Los grupos de riesgo pueden vacunarse gratuitamente con las vacunas proporcionadas por el Sistema Nacional de Salud. Son las personas mayores, preferentemente a partir de los 65 años, pero también menores de esa edad que presentan un alto riesgo de complicaciones derivadas de la gripe.

Entre ellos están los niños (mayores de seis meses) y adultos con enfermedades crónicas cardiovasculares (excluyendo hipertensión arterial aislada), neurológicas o pulmonares, incluyendo displasia bronco-pulmonar, fibrosis quística y asma. También, los niños mayores de seis meses y adultos con enfermedades metabólicas, con obesidad mórbida , insuficiencia renal, hemoglobinopatís y anemias, asplenia, patología hepática crónica y enfermedades neuromusculares graves.

A esta lista hay que sumar mujeres embarazadas en cualquier trimestre de gestación. Otro grupo que se debe vacunar es el que conforman los trabajadores de los centros, servicios y establecimientos sanitarios o los de geriátricos o están empleados en centros de atención a enfermos crónicos.

Con respecto a la vacuna utilizada en la temporada anterior, se ha producido un cambio en la composición. La actividad gripal en la temporada anterior fue baja y se asoció a una circulación mayoritaria de virus de la gripe A(H3N2)

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