La gripe es una infección respiratoria aguda de etiología vírica.

¿Qué síntomas presenta?

La enfermedad suele comenzar de forma brusca con fiebre y escalofríos, acompañados de dolor de cabeza, congestión nasal, dolor de garganta, malestar general, dolores musculares, pérdida de apetito y tos seca.
La tos, congestión y falta de energía pueden durar hasta dos semanas; la fiebre y el resto de síntomas suele remitir en la mayoría de los casos en el plazo de una semana. 

¿Es grave?

La mayoría de las personas infectadas por el virus de la gripe se recuperan en una o dos semanas sin necesidad de recibir tratamiento médico, pero en algunos casos pueden desarrollarse complicaciones.

Complicaciones más frecuentes:

  • Neumonía viral primaria
  • Infección respiratoria bacteriana secundaria, que ocasionalmente puede llegar a ser grave y derivar en neumonía.

Complicaciones neurológicas raras asociadas a la gripe:

  • Síndrome de Reye, relacionado con el uso de salicilatos
  • Síndrome de Guillain-Barré.

El riesgo de enfermedad grave y de muerte es mayor en niños menores de 2 años, adultos mayores de 64 años y personas de cualquier edad con patologías subyacentes que incrementan el riesgo de desarrollar complicaciones derivadas de la gripe.

¿Cuál es su modo de transmisión?

El virus de la gripe se transmite fundamentalmente de persona a persona vía aérea, mediante gotitas expulsadas por los individuos infectados al toser o estornudar. Estas partículas no permanecen suspendidas en el aire y para su transmisión es necesario un contacto cercano (1-2 metros). También puede transmitirse por contacto indirecto con superficies comunes en las que el virus se deposita a partir de secreciones respiratorias en manos sin lavar. En estas superficies comunes el virus gripal puede persistir durante horas, sobre todo en condiciones de temperaturas bajas y escasa humedad.

La mayoría de los adultos sanos pueden infectar desde 24-48 horas antes de que se desarrollen los síntomas hasta 5-6 días después de enfermar. La excreción viral es mayor en los 3-5 días posteriores al comienzo de la enfermedad, aunque en niños puede prolongarse durante 7-10 días y puede ser mayor en personas inmunocomprometidas.

El periodo de incubación es de 1-5 días tras haberse infectado por el virus, con una media de dos días.

¿Se puede prevenir la gripe?

Todas las personas que no han pasado la enfermedad o que no están adecuadamente inmunizadas son susceptibles.

La vacunación es la medida de elección para prevenir la gripe estacional y una de las intervenciones más importantes en el caso de una pandemia.

La vacuna antigripal debe ser administrada cada año a las personas con riesgo elevado de sufrir complicaciones por gripe y a las personas en contacto con estos grupos de alto riesgo ya que pueden transmitírsela, así como a determinados grupos ocupacionales con gran riesgo de exposición a animales infectados.

Se seguirán las recomendaciones de vacunación antigripal aprobadas anualmente en el seno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.

Medidas Preventivas. Evita la Transmisión de la Gripe.

La primera medida preventiva para reducir la difusión de las enfermedades respiratorias en general, y de los virus gripales en particular, es la adopción de medidas de higiene generales que incluyen:

    • Cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar, bien con un pañuelo de papel o bien con la parte interior del codo.
    • Lavarse regularmente las manos.
    • Evitar tocarse los ojos, la nariz o la boca.

Enlaces

Sistema de Vigilancia de la Gripe en España

Vigilancia de la Gripe en el mundo

Vigilancia de la Gripe en Europa

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