La Rabia es una enfermedad vírica que afecta a mamíferos incluido el hombre. Se trata de una encefalitis que provoca síntomas de origen nervioso y que una vez que se desarrollan es mortal.

Básicamente es transmitida por la saliva de carnívoros, bien sean salvajes como zorros, chacales, etc… o bien sean domésticos como perros y gatos. El contagio se produce principalmente por mordedura y en menor medida por contacto con la saliva sobre heridas o mucosas.

El periodo de incubación puede oscilar entre 21 días y 6 meses. Cuanto más cerca se produzcan las mordeduras del cerebro, más rápido será el periodo de incubación, ya que los virus se desplazan por los nervios desde el punto de inoculación hasta alcanzar el encéfalo.

Síntomas

Los síntomas típicos de la enfermedad en carnívoros y sobre todo en perros son los siguientes: agresividad (los perros afectados por el virus muerden a discreción con el fin de transmitir la enfermedad), los animales vagan sin rumbo fijo pudiendo recorrer grandes distancias mordiendo a personas y a otros animales que pudieran encontrar en su camino. La enfermedad evoluciona con ataxia, paresias y parálisis generalizadas, que desembocan en la muerte por parálisis respiratoria en un plazo de unos 7 días desde la aparición de los primeros síntomas. Otros síntomas que se pueden presentar son: afonía, estrabismo y sialorrea (espuma por la boca, debido a la imposibilidad de deglutir la saliva por parálisis faríngea; no es un síntoma frecuente). Existe un tipo de rabia llamada “muda” que prácticamente cursa sin síntomas hasta que aparece la parálisis mortal.

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza mediante técnicas laboratoriales (Inmunofluorescencia  indirecta y PCR) en el Centro Nacional de Microbiología del Instituto Carlos III de Madrid. Una vez que se produce el fallecimiento del animal, se le extrae el cerebro y es enviado al laboratorio bajo condiciones de máxima seguridad, donde en un plazo de 24-48 horas se realiza.

El tratamiento de la enfermedad en animales es preventivo mediante la inoculación anual de vacunas, y en personas mediante inmunoglobulinas específicas y vacunación tras la exposición, siguiendo la pauta adecuada.

La Rabia en Melilla

Melilla es una zona endémica de rabia debido a la proximidad con Marruecos donde la enfermedad presenta una alta incidencia tanto en animales como en personas. Algunos de estos animales penetran en la Ciudad provocando habitualmente casos de rabia, sobre todo canina.

Recomendaciones

Desde  la Unidad de Sanidad Animal de la Dirección General de Sanidad y Consumo se dan las siguientes recomendaciones para paliar en lo posible el impacto de la enfermedad en personas:

  1. No tocar ni acercarse a ningún animal vagabundo o desconocido haciendo especial referencia a perros, gatos. Si encuentra alguno, avise inmediatamente a la Policía Local para que pueda ser retirado.
  2. No alimente animales en la vía pública. Esta práctica fomenta su proliferación.
  3. Tenga a sus perros, gatos o hurones perfectamente vacunados contra la rabia e identificados con microchip. Se recuerda que existe una campaña antirrábica anual permanente y gratuita.
  4. Si es mordido por algún animal, o ha tenido contacto salival sobre piel erosionada o mucosas, lávese la herida con abundante agua y jabón y diríjase inmediatamente a su centro de salud o servicio de urgencias.
  5. Bajo ningún  concepto abandone a su mascota.
  6. No viaje a Marruecos con su perro, gato o hurón, si el animal no está correctamente vacunado contra la rabia o no tiene realizado el test serológico de anticuerpos.

Recordamos que la rabia, una vez que se desarrollan los primeros síntomas, es una enfermedad mortal para personas y animales susceptibles.

En la Ciudad Autónoma de Melilla se realiza una campaña antirrábica obligatoria, permanente y gratuita de la población susceptible, lo que supone  grandes niveles de inmunidad entre los animales domésticos, por lo que la inmensa mayoría de casos se corresponden con animales asilvestrados provenientes de Marruecos.

Asimismo, debido a su situación geográfica y a la proximidad con el Reino de Marruecos donde la enfermedad es endémica, se hace necesaria la adopción de fuertes medidas encaminadas a minimizar el impacto de la rabia animal en la Ciudad y evitar la posible transmisión a humanos, lo que suponen numerosos medios tanto humanos como materiales, incluyéndose un convenio con el Ilustre Colegio de Veterinarios de Melilla para contribuir a este fin.

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